martes, 31 de diciembre de 2019

ACCION COMUNAL SESENTA AÑOS


tomado de https://fedecomunalboyaca.blogspot.com/2018/11/accion-comunal-60-o-s-breve-historia.html

Por Guillermo A. Cardona Moreno

Documento de apoyo para reuniones, eventos, conferencias en la celebración de los sesenta años de la acción comunal durante los meses de Noviembre y Diciembre de 2018.

Si bien  las juntas de acción comunal se institucionalizan con la Ley 19 de 1958, la que en realidad no era una Ley de acción comunal sino una Ley de planeación, pues la verdadera y primera ley de acción comunal   es la 743 de 2002, la acción comunal, común, colectiva y solidaria ha existido siempre, es de la esencia misma de humanidad como la sociabilidad, tanto que ha sido la garantía  de la supervivencia de la especie humana en sus momentos más difíciles, y será el principio de supervivencia y superación en la presente coyuntura histórica de la humanidad cuando exagerados niveles  de concentración de la riqueza y del ingreso  a partir de  los infinitos desarrollos de la tecnología y de la robotización están desplazando del trabajo y de los ingresos a más del setenta por ciento de personas sin  acceso alguno  a los beneficios de esos avances tecnológico. Los altos niveles de informalidad económica, de pobreza, de descomposición social, de desplazamientos masivos son manifestaciones de esta crisis.

Por eso al contrario de lo que algunos piensan, los principios de lo común, lo colectivo, lo participativo y solidario están hoy más vigentes que nunca. La pregunta es si las organizaciones de acción comunal tenemos la capacidad de recuperar esta senda perdida de construcción de comunidad en torno al conocimiento y ejercicio de derechos y de confianza en la base social a partir del encuentro, entre otros objetivos para reconstruir formas de economía social, solidaria y de supervivencia.

Parodiando a Bolívar, la ignorancia ha generado más pobreza, dependencia y esclavitud de los pueblos que la  violencia.

Hecha esta precisión digamos algo de la historia de la acción comunal en Colombia.

En nuestros escritos regularmente hemos hablado de cuatro grandes etapas

 Sobre este tema volvamos al final. Por ahora miremos rápidamente la historia de la acción comunal a partir de su reconocimiento institucional en Colombia.

Etapas.

En esta ocasión pretendo profundizar las características de cada una de etapas que son las siguientes:

1.         Primera Etapa: Del Florecimiento de las Organizaciones Comunales  que va de 1958 a 1975.

2.         Segunda Etapa:  De la Clientelización de las Organizaciones Comunales que va de 1975 a 1991.

3.         Tercera Etapa: De la Crisis y transición de  las Organizaciones Comunales que va desde 1991 a 1996.

4.         Cuarta Etapa: Del resurgimiento o reconstrucción de las Organizaciones Comunales que va desde 1996 hasta la fecha de hoy.

5. Quinta etapa de hoy, de la incertidumbre,

Primera etapa: Del Florecimiento de las Organizaciones Comunales que va desde 1958 hasta 1975.

Teniendo los antecedentes mencionados como la recomendación de las Naciones Unidas de 1954; las misiones Curie y Lebret  y como estrategia para aclimatar la paz el Gobierno  en el marco de Frente Nacional, recién firmado entre Liberales y Conservadores para avanzar hacia la paz en medio de la desgarradora violencia de entonces, el Presidente Alberto Lleras Camargo impulsó la creación de juntas de acción comunal en especial en las zonas campesinas.

“La estrategia del frente nacional con el programa de acción comunal era incorporar a la comunidad en la realización de sus propias obras de infraestructura y servicios disminuyendo costos en programas sociales y logrando mayor integración popular a las políticas del Estado.

Igualmente se iniciaba en Colombia el programa de ayuda norteamericana conocido como la Alianza para el Progreso, que pretendía contrarrestar el influjo en la sociedad latinoamericana de la reciente experiencia de la revolución cubana.”  ALVARO SEPULVEDA FRANCO  Origen y desarrollo histórico de las Juntas de Acción Comunal .

“Con la Ley 19 de 1958, el Gobierno Nacional  autoriza a los concejos municipales las asambleas departamentales y al gobierno nacional encomendar a las juntas  de acción comunal conformadas por vecinos organizados, para ejercer funciones de control y vigilancia de ciertos servicios públicos.

Se trataba aparentemente de un sistema de cooperación entre el gobierno y las comunidades  para:

a. Aumentar y mejorar los establecimientos de enseñanza y los restaurantes escolares.

b. Aumentar y mejorar los establecimientos de asistencia pública y los restaurantes populares y difundir prácticas de higiene y prevención de control de enfermedades.

c. Administrar equitativamente las aguas cuyo uso pertenezca a varios riberanos y establecer adecuados sistemas de riesgo y drenaje.

d. Mejorar los sistemas de explotación agrícola.

e. Construir viviendas y mejorarlas.

f. Construir y mantener carreteras, puentes y caminos vecinales

g. Organizar cooperativas de producción distribución y consumo

h. Organizar bolsas de trabajo

i. Fomentar la difusión del deporte y de espectáculos de recreación y cultura.

El Gobierno se comprometía a:

a. Suministrar asistencia técnica,

b. Obligar a los propietarios de fincas a mantener escuelas en proporción al número de trabajadores

c. Autorizar a los concejos exenciones de impuesto predial en las nuevas viviendas y locales dedicados a la enseñanza.

d. A organizar cursos para la preparación del personal encargado de la formación de las juntas de acción comunal.

Era claro que las medidas estaban dirigidas a sectores pobres o marginados de la población, igualmente era previsible que el programa tuviese mayor proyección en las zonas rurales por ser mayoría y por haber sufrido en gran medida los rigores de la violencia partidista.

Las juntas de acción comunal inicialmente se nuclean alrededor de las escuelas públicas, a partir de ella se constituiría el centro comunal, conformarían comités en los que participarían el maestro, el cura párroco el inspector de policía, funcionarios públicos y la comunidad.

Ello explica porque inicialmente se asignó el programa a la División de Acción comunal del Ministerio de Educación (Decreto1761 de junio 25 de 1959). En 1960 las juntas se trasladan al ministerio Gobierno tomando un carácter más político que educativo.” ALVARO SEPULVEDA FRANCO  Origen y desarrollo histórico de las Juntas de Acción Comunal.

En 1962 ya existían unas ocho mil juntas de acción comunal en especial en el campo.

En 1970 ya existían cerca de 16.000 juntas. Aunque el gobierno de Lleras buscó autonomía, tecnificación y organización de las juntas no logró separarlas totalmente de una utilización clientelista.

Principales características de las juntas de acción comunal durante esta etapa:

Espacios de paz y convivencia

Las juntas de acción comunal de finales de los cincuenta y de la  década del sesenta fueron fundamentales para aclimatar la paz entre liberales y conservadores que antes de 1958 se mataban por absurdamente los azules contra los rojos, aupados desde los poderes nacionales, quienes sin embargo se sentaban al deleite en los grandes clubes.

La asamblea y la junta comunal fueron el principal espacio en que entonces radicales enemigos  de la base popular,  por su militancia en los partidos rojo  o azul, se podían encontrar sin agredirse, intercambiar palabras y luego llegar a acuerdos mutuos para la solución de sus necesidades. Es un mérito histórico que poco le ha reconocido el Estado y la clase política a estas organizaciones, papel que igual han cumplido en la aclimatación de la paz en diferentes regiones del País en conflictos posteriores. 

Por estas razones las organizaciones de acción comunal fueron fuertes inicialmente en la zona Andina o de Cordillera y luego se fueron extendiendo hacia las costas y los llanos.

Bipartidistas

No obstante el mérito de las juntas de acción comunal como constructoras de paz entre liberales y conservadores en la década del sesenta, también fueron las juntas de acción comunal espacios bipartidistas excluyentes de otro tipo de militancia concepción filosófica. Durante toda la década del sesenta y primera mitad del setenta, para ser dignatario de una junta  de acción comunal se debía declarar militancia liberal o conservadora, extendiendo el odioso y regresivo monopolio del poder por parte de estos dos partidos firmado en 1958 con el Frente Nacional  hacia las bases ciudadanas. Esta exclusión de opciones políticas e ideológica diferentes a las liberales y conservadoras explica en parte la emergencia durante esta etapa de opciones políticas insurgentes no encontraban otra opción para hacerse oír o buscar acceso al poder.

La autogestión y asambleas mensuales

No obstante sus debilidades, las juntas de acción comunal de esta etapa fueron principalmente autogestionarias.

En efecto fue en esta etapa muy rico el convite para el arreglo o construcción de caminos, puentes, carreteras, de centros de salud, escuelas o servicios públicos.  Regularmente se realizaban asambleas mensuales  de la comunidad  animadas desde Radio Sutatenza y el Periódico el Campesino.

El orden del día de estas asambleas era:

1.         Reflexión espiritual o misa que era trasmitida para todo el País por Radio Sutatenza, emisora que tenía el mejor dial del País, el que luego vendieron a la Cadena Caracol que utiliza actualmente. Generalmente a través de la Caja Agraria se entregaba a los campesinos un transistor o radio que solamente sintonizaba a Radio Sutatenza, emisora que además de este apoyo regular a las juntas de acción comunal jugó papel muy importante con la alfabetización por radio apoyada en la Cartilla Charry.

2.         Lectura: El segundo punto que desarrollaban las asambleas mensuales de las juntas comunales durante esta etapa, guiadas por Radio Sutatenza era la lectura del Periódico el Campesino y el Almanaque Bristol en lo referente a orientación para la producción agropecuaria. 

3.         Acuerdos de trabajo: el tercer punto eran los acuerdos sobre las obras a realizar con trabajo comunitario durante el mes siguiente, ya arreglo de un puente, de un camino, de una carretera, de una escuela, centro de salud, una bocatoma o trabajo en la cosecha de la junta. 

Según la  necesidad se definían los lunes de trabajo comunal ya cada ocho o quince días.

El  convite que además configuraba un momento de encuentro e integración muy importante en torno al trabajo colectivo, a donde cada familia aportaba por lo menos un “jornal” y asistían con sus esposas quienes preparaban los refrescos con productos nativos y la comida para lo cual a su vez cada familia llevaba su aporte ya en viandas, carne o gallina . Al final de la tarde se compartía la chicha de panela o según la región animada con los músicos generalmente de instrumentos de cuerda.

4.         Integración: el cuarto punto de la asamblea era la integración ya con juegos de mesa como parques, domino, naipe o trompo entre otros  o de campo como basquetbol, tejo, futbol o microfútbol, y otras actividades lúdicas como el baile.

Los bazares

Aunque por definición etimológica, bazar es  un establecimiento en el que se venden objetos y aparatos diversos, es un concepto de origen Persa,  Hindú e Islámico,  los bazares comunales son una institución de gran raigambre en nuestras comunidades populares campesinas y urbanas. En efecto las juntas de acción comunal por lo general organizaban un bazar por lo menos cada tres meses  o cuando necesitaban fondos para desarrollar una obra comunal, los recursos económicos del bazar por lo general estaban destinados a la compra de cemento o materiales de construcción que no se conseguían en la región, por lo general de elaboración manufacturera o industrial como hierros, tubos, puntillas, entre otros.

Los bazares se realizaban por lo general en la cabecera veredal o barrial, para el caso del campo en llamada fonda campesina  o salón comunal, por lo general contiguos. La fonda era la tienda o el punto de encuentro común,   concepto de origen paisa consolidado en el marco de la llamada Colonización Cafetera o colonización paisa ( 1887-1950).

A diferencia del bazar Persa, Hindú o Islámico, al bazar comunal no confluían productos artesanales ni manufacturados sino comidas preparadas por cada familia que aportaban para ser vendidas y cuyos ingresos van  al fondo comunal. Era buena oportunidad para que las amas de casa demostraran sus conocimientos y habilidades culinarias en la preparación de tortas, dulces, delicias y en general productos alimenticios. Un plato que no podía ni puede faltar en un bazar es la típica lechona, para el caso de la  Región Andina o de la mamona para los llanos orientales.

Además los bazares eran punto de encuentro cultural en que los campesinos demostraban sus experticias con instrumentos musicales autóctonos  y fuente de fortalecimiento de las expresiones culturales autóctonas. Eran estas agrupaciones de música popular las que animaban los bailes en los bazares.

Otra fuente de recursos en el bazar son los reinados populares en que gana la candidata que contabilizara el mayor número de boletas o piezas de baile realizadas.  Las boletas las vende la coordinadora o  coordinador a los interesados entregando una por cada   baile a la respectiva candidata.

Además la carencia de televisión cine u otro medio aglutinaba a la mayoría de a vecindad.

Otras fuentes de financiación

Otras fuentes de financiación de las juntas comunales de esta etapa eran los sembrados comunales para lo cual un finquero prestaba un terreno  para sembrar una cosecha, generalmente de productos transitorios como maíz fríjol o según la región. En ocasiones los acuerdos de trabajo comunal de los lunes los destinaban a labores en el sembrado comunal.

También las juntas, en especial campesinas tenían ganado que engordaban en las fincas de los vecinos de la comunidad. El asociado recibía el animal pequeño o lo donaba y lo cuidaba y levantaba con sus animales a los dos o tres años se vendía, recursos que llegaban al fondo comunal de la junta.

De esta manera, con iniciativas autogestionarias  las juntas de acción comunal de antes de 1975,  construyeron la mayor parte de obras de infraestructura de veredas y de barrios populares de Colombia.  Hacia 1983 algunos estudios del DANE reconocían que cerca del cincuenta por ciento de esta infraestructura en Colombia había sido construida  con el trabajo comunal.

Apropiación indebida de bienes comunales

Estas organizaciones de antes de 1975 no solamente fueron fundamentales en la construcción de servicios e infraestructura del País sino que eran organizaciones ricas, solventes con buenas sedes propias, inclusive muchas oficinas públicas y de Alcaldías sesionaron en las sedes comunales con el problema que luego se apropiaron de ellas dado que cuando entonces las organizaciones comunales construían sus obras en predios que no le habían sido titulados. Cuando entonces no se percibió la complejidad del problema sino muchos años después cuando fueron perdiendo su control sobre los predios de las escuelas, centros de salud y hasta salones comunales que habían construido en predios sobre los cuales si bien tenían las cartas de intención de entrega de sus poseedores originales, no tenían títulos del Estado conferidos por autoridad competente.  Este despojo del Estado a partir de los municipios de muchos predios de las juntas comunales antiguas es uno de los daños que hoy la Nación debiera reparar a las organizaciones comunales.

En el mismo sentido de la apropiación indebida del Estado de bienes comunales, conviene recordar que la mayoría de acueductos veredales y de los municipios pequeños de Colombia, originalmente fueron comunales de los que luego habilidosa e ilegítimamente se ha venido apoderando el Estado.

De manera especial recordemos que la mayoría de redes eléctricas rurales primarias  del País, fueron  construidas y o financiadas  por la Caja Agraria y otras entidades crediticias a través de préstamos que hicieron los campesinos hipotecando sus predios o parcelas. Muchos campesinos perdieron sus predios ante la Caja al no poder pagar esos créditos, es decir que esas redes pertenecen a las comunidades y campesinos en cada lugar y región, sin embargo cuando el Estado vendió a particulares la red eléctrica nacional ignoró quienes eran o son los dueños reales de esas redes y en un verdadero abuso de poder o atraco les vendió esas redes al capital privado.

2.         Segunda Etapa:  De la Clientelización de las Organizaciones Comunales que va de 1975 a 1991.

El Presidente de la República de entonces Dr. Carlos Lleras Restrepo quería fortalecer al ejecutivo para darle mayor control en la inversión pública y hacer más eficiente su actuación. Esto debilitaba el papel del Congreso, cuyo tamaño además, quería reducir. Para acceder a sus pretensiones, el Presidente  accedió a un alza de dietas a los congresistas y estableció los auxilios parlamentarios o destinación de recursos del Presupuesto Nacional para que fueran asignados directamente por los parlamentarios a proyectos de su interés.

En el mismo sentido se establecieron los auxilios departamentales y municipales o  ciertos recursos de que podían disponer los diputados y concejales para asignar a su antojo a las comunidades. 

Es decir, el Gobierno negoció con el Congreso las facultades extraordinarias para legislar como dictador, es decir  para producir leyes o decretos con fuerza de ley sin aprobación del Congreso de la República, ordenanzas de las asambleas departamentales o acuerdos de los concejos municipales  a cambio de un aumentos de sueldos a los congresistas y  muchos recursos para a través de fondos especiales para que los congresistas, diputados y concejales mantuvieran sus caudas electorales a través de los bien conocidos auxilios parlamentarios.

Irónico que mientras de una parte el Congreso reduce sus deliberaciones pues confiere el ejecutivo sus facultades, les aumente los honorarios y les confiere muchos recursos para los auxilios.

Fue cuando aparecieron los decretos leyes o actos administrativos expedidos por el Presidente con fuerza de Ley.

Facultades similares se transfirieron a las asambleas departamentales y concejos municipales para que por determinados períodos renunciaran a sus funciones y las delegaran plenamente en el ejecutivo.

Así entonces, con la posibilidad de otorgar auxilios, los parlamentarios, diputados y concejales fueron llegando a las comunidades, entonces autónomas y autogestionarias a decirles que no fueran bobas, que no había razón para que con su trabajo y sus esfuerzos construyeran soluciones de obras públicas y sociales,  que esas soluciones las debía proporcionar el Estado con sus recursos que ellos proporcionarían a través de los auxilios si los apoyaban con sus votos  y así fueron matando desde el Estado y los partidos Liberal y Conservador la autogestión.

Esta reforma constitucional de 1968 fue determinando nuevas dinámicas en las comunidades y sus organizaciones  que fueron abandonando su trabajo autogestionario en la construcción de sus soluciones y aspiraciones para caer en la dependencia de los auxilios y de la clase política que los maneja.

Hacia 1975 habían desvirtuado el trabajo solidario y sometido a las organizaciones a su control para entrar en la etapa más oscura y perniciosa en la historia de las organizaciones comunales colocadas al fácil servicio de la clase política y de la mediocridad de la administración pública.

Esta incidencia perversa de los partidos políticos y de los gobiernos sobre los organismos de acción comunal aún es muy fuerte en nuestros días, 2016.

También existieron durante esta etapa los auxilios administrativos o fondo de que disponían los alcaldes para otorgar a su particular conveniencia a las comunidades.

No obstante la perversa incidencia de los auxilios parlamentarios y administrativos sobre las comunidades, los registros estatales señalan que los recursos que se ejecutaron con mayor eficiencia  fueron los que llegaron a los organismos comunales que no fueron más del veinte por ciento del total que se destinaron para estos propósitos pues la mayor parte tuvieron otros destinos a través de organizaciones de papel de la clase política. Se puede consultar este balance de 1992 del Fondo de Auxilios Parlamentarios que manejaba el entonces Ministerio de Gobierno.

Este tema de los auxilios tuvo tanta trascendencia en la vida política nacional que fue uno de los motivos de motivación y convocatoria hacia la Asamblea Nacional Constituyente de 1991 o argumento principal de lucha contra el clientelismo y la corrupción  en que las organizaciones comunales injustamente estuvieron en medio del debate.  Finalmente en este sentido la Constituyente aprobó el Artículo 355 que prohíbe al Estado la asignación de recursos públicos a entidades de derecho privado o lo que algunos llamaron la eliminación de los auxilios.

No obstante esta eliminación de los auxilios parlamentarios eje vertebral del clientelismo político, la Constituyente estableció que todo recurso público a ser ejecutado con particulares sería por la vía de los contratos, introduciendo así un instrumento básico para que el clientelismo político mutara en corrupción, pues en los municipios departamentos y Nación, la clase política se fue ideando formas sofisticadas para apropiarse de los recursos públicos a través de la modalidad de los contratos para lo cual aprendió a integrar lo que podríamos llamar los trípodes de la corrupción integrados por varias  empresa o personas jurídicas de contratación generalmente registradas en las Cámaras de Comercio sin mayores exigencias de idoneidad, un buen asesor jurídico y un político.

Se idearon varias empresas para acceder a las licitaciones públicas con varias empresas dado que el régimen de contratación de Ley 80 exige varias propuestas y así entonces van a la fija o como se dice popularmente para ganar con cara, con sello o aún si la moneda cae de filo.

Sin embargo y no obstante los carruseles que armaron los políticos en los municipios, departamentos y en la Nación para acceder a los contratos públicos aún antes de su asignación controlando los términos de referencia iniciales de convocatoria, según la Veeduría Nacional del Tesoro, hacia el año 2012 cerca del 85% de los recursos que se contrataron en los municipios se hizo por contratación directa o sin concurso de méritos, es decir a los amigos de los ordenadores del gasto o alcaldes y gerentes de empresas del Estado o mixtas. A hoy, año 2016 el porcentaje no ha variado.

Es decir que la sustitución de los auxilios por la ejecución de recursos públicos con particulares exclusivamente por contratos, fue más nociva para los intereses públicos que los auxilios, pues  en el caso de los auxilios, no eran superiores al 10% de los respectivos presupuestos los recursos que se destinaban a dichos fondos, pero en el caso de la contratación con particulares de hoy, los políticos aliados o como parte de los carruseles de la corrupción de que hacen parte muchos políticos, se quedan con la mayor parte de los presupuestos.

De otra parte, el régimen de contratación vigente elitizó el acceso a los recursos públicos a especialistas de los carruseles de la contratación pública  que conocen muy bien las normas de contratación para cumplirlas formalmente y/o burlarlas  y acceder con el supuesto lleno de requisitos a estos recursos, mientras que excluyó casi que en su totalidad el acceso de las comunidades y en especial de sus juntas de acción comunal a estos recursos por su falta de poder político y en parte de carruseles o empresas especializadas en la contratación pública. En efecto si hoy evaluamos el porcentaje de recursos públicos que en una ciudad, municipio o localidad se asigna a las organizaciones comunales, es mínimo, ni siquiera alcanza el 1%, no obstante que estas organizaciones, cuando han tenido la oportunidad de acceder a estos recursos siguen demostrando la mayor eficiencia y transparencia en su ejecución. De esta verdad existen muchos testigos como el IDEPAC de Bogotá, la Gobernación de Cundinamarcaa  o la USAID, agencia de cooperación Norteamericana.

Otra faceta de esta etapa.

No obstante lo dañina  etapa de la clientelización entre 1975 y 1991 para las organizaciones de acción comunal, desde la base comunal fue emergiendo una conciencian de derechos, dignidad y lucha  que en la medida en que fue tomando forma y se fue fortaleciendo,  que garantizó que a partir de 1991 los organismos de acción comunal no desaparecieran y que no obstante sus debilidades hoy supervivan con el sueño de su verdadera reconstrucción como constructores de comunidad y de dignidad ciudadana en torno al conocimiento y ejercicio de derechos.

El Octavo Congreso realizado en 1983 en la ciudad de Montería-Córdoba, comienza a marcar una historia de independencia de los delegados a los Congresos, actitud que da origen a la primera instancia autónoma de organización nacional de la acción comunal llamada COMISION NACIONAL DE SEGUIMIENTO, de los cuales entre sus principales integrantes se cuenta con Robertulio Rodríguez del Valle, Humberto Alcaráz de Antioquia, Jaime Mora del Tolima, Freddy Galán y Fernando Ferrer del Atlántico, Álvaro Polo Chávez del Magdalena, entre otros. De ellos aún tiene vida comunal muy activa Fernando Ferrer.

Hasta el Séptimo Congreso no se tienen conclusiones producidas por los comunales, al parecer por cuanto estos eran eventos oficiales de presentación de las políticas del Estado en materia del apoyo a las organizaciones comunales y de presentación de respetuosas peticiones por parte de los comunales asistentes. No eran eventos deliberativos, libres y concluyentes de la base comunal sino simples escenarios para la exhibición de los altos burócratas del Estado, siendo el principal privilegio de los comunales asistentes, el paseo y la fotografía con los funcionarios para exhibirla luego en sus comunidades como gran trofeo. De hecho, en lo fundamental los asistentes eran delegados invitados por el Estado, ya directamente desde la DIGIDEC-Ministerio de Gobierno o ya certificados por los gobiernos departamentales. 

Hasta el Noveno Congreso Nacional Comunal realizado en la Ciudad de Pasto en Noviembre del año 1985, los asistentes a los Congresos eran los invitados o señalados por el Estado. En Pasto se reestructura la Comisión Nacional Coordinadora Comunal con delegados de todos los departamentos y se le cambia el nombre por Comisión Nacional Coordinadora Comunal, proceso en el que jugaron papel importante Rafael Sánchez Lugo de Lorica Córdoba y Humberto Alcaraz de Santafé Antioquia. A este evento asistió como delegado Luis Emiro Valencia, entonces presidente de la Junta de Acción Comunal del Barrio Molinos de la Localidad Uno de Bogotá, llegó como delegado por Bogotá, siendo elegido Secretario General de la Comisión Nacional. Como coordinador se eligió a Rafael Sánchez Lugo. 

En este evento Guillermo A. Cardona Moreno presentó su ensayo “AUTONOMIA COMUNAL” que fue contribución importante en el largo camino de construcción de una teoría propia de este Movimiento

Una conclusión fundamental del Congreso de Pasto fue avanzar hacia la  reconstrucción de asociaciones de juntas de acción comunal en los municipios y la creación de federaciones departamentales en la perspectiva de una Confederación Nacional Comunal, proceso organizativo que antes debía resolver la ausencia de normas legales que permitieran esta estructura, tarea que ocupo los años de 1985 y 1986 desde solicitudes respetuosas al Gobierno Nacional hasta manifestaciones, mítines y plantones, pues existía temor en facilitar este tipo de organización a la base comunal.

En esta etapa se avanza significativamente en la creación de asociaciones de juntas comunales y en la creación de las primeras federaciones departamentales que permitieron crear Junio de 1990 la Confederación Comunal Nacional.

Congresos Nacionales realizados durante  esta etapa:

Entre el Noveno Congreso de Pasto y el Décimo de Valledupar se creó una fuerte tensión entre la Comisión Nacional Coordinadora Comunal y la DIGIDEC-Ministerio de Gobierno, por la resistencia del Estado a que la acción comunal construyera su estructura autónoma, temor que había sido señalado en varias ocasiones por altos funcionarios del Gobierno y  se catalizó en la preparación hacia el Décimo Congreso, pues mientras la DIGIDEC con sus directores regionales y gobernadores organizaban sus delegaciones de manera autocráticamente, la Comisión Nacional Coordinadora Comunal generó un proceso de asambleas departamentales de elección de los diez delegados que debían asistir al máximo evento.




Así fue como a Valledupar llegaron dos bloques de delegaciones a saber las del Gobierno y las de la Coordinadora Nacional Comunal. Los delegados de esta última nos adelantamos en la llegada a Valledupar y ocupamos los  hoteles y espacios reservados por  el Gobierno para sus delegados. Por su parte desde la DIGIDEC se decía que no éramos ninguna coordinadora comunal sino una coordinadora guerrillera, lo que nos tuvo al borde de una masacre por parte del ejército, situación que se logró superar gracias a una comisión de negociación del alto Gobierno integrada por Ernesto Rojas Morales, entonces director del P.N.R, Ernesto Samper Pizano y Jaime Niño Diez, entonces presidente de la Comisión Primera del Senado. Entre los acuerdos se estableció la financiación del Gobierno de los costos de estadía de todos los delegados y el derecho a compartir la dirección del Congreso y de las comisiones a la C.N.C.C. Finalmente hubo comprensión y hermandad entre todos los delegados y se avanzó hacia la constitución de las federaciones departamentales y la creación de la Confederación Nacional Comunal en el Congreso siguiente.

Ø  Xl CONGRESO NACIONAL COMUNAL DE RISARALDA. 20 DE JULIO DE 1990.

Este Congreso es importante por dos razones principales de una parte porque se crea legalmente la Confederación Nacional de Acción Comunal y de otra parte se fortalece la participación comunal en el proceso hacia la Asamblea Nacional Constituyente de 1991 aprobándose la presentación de candidatos comunales propios seleccionados democráticamente.

No obstante el muy importante trabajo de los integrantes de la C.N.C.C, en la creación de las federaciones departamentales y de Bogotá, tarea en la que jugó un gran papel Rafael Sánchez Lugo, la asamblea de delegados eligió una directiva ajena a este equipo de trabajo apoyando a la corriente gavirista bajo el señuelo de  que eran amigos del presidente Cesar Gaviria y que con ellos se conseguiría mucho. En efecto, Juan de Dios Puerta de Risaralda fue elegido el primer presidente de la Confederación, situación que generó mucho desanimo en los dirigentes tradicionales de la C.N.C.C, por lo que la mayoría de ellos abandonaron el proceso. En realidad esta directiva de la Confederación fue poco dinámica o prácticamente no funcionó. En realidad la gestión más importante que se podría recordar de esta presidencia fue la consecución de la sede de la Confederación aún vigente en el edificio COVINOC de Bogotá.

Este Congreso decidió participar con candidatos propios hacia la Asamblea Nacional Constituyente de 1991 y convoco un encuentro nacional posterior para elegir los candidatos, lista que quedó integrada por Guillermo A. Cardona Moreno, Rafael Sánchez Lugo y Luis Emiro Valencia.

De este Congreso de Risaralda no se conocieron otras conclusiones escritas.

Tercera Etapa: De la Crisis y Transición de las Organizaciones Comunales que va desde 1991 a 1996.

Como se ha recordado, durante la segunda etapa la clase política y el Estado a través de los auxilios parlamentarios y administrativos sometieron a los organismos comunales de base, lo que generó una reacción en una dirigencia alternativa emergente por la liberación de la organización de estas ataduras.

Eliminados los auxilios, tanto el Estado como el mayor porcentaje de dirigentes comunales de base consideraron que  su razón de ser había desaparecido, pues a esta fecha la razón de ser de las juntas era la tramitación de los auxilios ante el Estado.

Por su parte en cada municipio, departamento y en la Nación existía un fondo que se llamaba así  “FONDO DE AUXILIOS”, a donde se colocaban los recursos con este destino y los topes a que tenía derecho a entregar cada concejal, diputado, representante o senador.  El fondo entregaba los recursos con un oficio simple de autorización del respectivo político amigo. La función de los entonces promotores comunales en los diferentes niveles territoriales era entregar los auxilios a los respectivos destinatarios.

Al desaparecer la estructura administrativa para la distribución de los auxilios desapareció la estructura institucional del Estado para el “apoyo” o manipulación de las juntas de acción comunal (recuérdese que no existía la estructura organizativa superior de asociaciones, federaciones y Confederación).

En efecto desapareció el interés del Estado y de la clase política por las organizaciones comunales, tanto que entre los años de 1991 hasta 1996 no hubo procesos de renovación de los organismos comunales.

Fue la propia organización comunal a partir de su recién creada Confederación, con la Presidencia de  Guillermo A. Cardona Moreno, la que avanzó en un largo proceso por la reconstrucción de los organismos comunales hasta comprometer al entonces Ministerio de Gobierno en  la convocatoria de elecciones únicas nacionales para el 28 de Abril de 1996. Fue una campaña intensa por recuperar el entusiasmo por los organismos comunales en que por fortuna se contó con el apoyo importante de los canales de televisión a través de códigos cívicos por espacio de dos meses y en especial del Boletín del Consumidor  que se animó esta elección.

Era novedosa las elecciones comunales en un solo día, pues antes estas elecciones se realizaban  dentro del término de seis meses cuando los dignatarios vigentes lo decidieren. Además las normas vigentes decían que para participar en las elecciones se necesitaba una antigüedad de afiliación de por lo menos seis meses, lo que dificultaba el ingreso de gente nueva.

Por eso para las elecciones de 1996 se logró concertar con el Ministerio del Gobierno la Resolución 110 que establecía que las personas que quisieran participar en las elecciones o aspirar a cargos se podían afiliar hasta el mismo día de las votaciones y que el libro solamente se podría cerrar si instancia alguna, dígase la asamblea, lo decidía, y que ese cierre podía ser como máximo con ocho días de anticipación a las elecciones. Igualmente se estableció que si una persona buscaba el libro de afiliados y no lo encontraba, con un escrito personal, anotando su edad y lugar de residencia, expresaba ante el personero su voluntad asociativa y que copia de este radicado podría participar en las elecciones. 

Gracias a  la publicidad, a los pioneros de base en cada barrio o vereda representado por comunales verdaderos que quieren a la organización, a la existencia de federaciones departamentales y a la Confederación de entonces ,  a las elecciones en un solo día y a la facilidad de afiliación, este 28 de Abril de 1996 renacen 37 personerías jurídicas comunales en la perspectiva de convertirse en verdaderas organizaciones de las comunidades de Colombia. 

Congresos Nacionales Comunales realizados durante esta etapa

Ø  Xll CONGRESO DE MEDELLIN 2, 3 Y 4 DE NOVIEMBRE DE  1991.

Se podría decir que este fue un Congreso de tránsito a partir del cual fue emergiendo una nueva dirigencia nacional a partir de claros conceptos de autonomía e independencia del Estado Sus conclusiones son muy profundas y reflexivas.

Ø  Xlll CONGRESO DE PAIPA 18-20  NOVIEMBRE DE 1993

La característica principal de este Congreso es la decisión que adopta la organización nacional comunal a partir de su Congreso Nacional, de participar en los procesos electorales con candidatos propios, tanto que el propio evento configuró una lista para participar en 1994 en las elecciones a Senado de la República e invitó a todos los organismos departamentales y municipales a configurar sus propias listas con candidatos sometidos a mandato programático y actas de compromiso.

Ø  XlV CONGRESO, SANTA MARTA 1-3 DE DICIEMBRE DE 1995.

Este Congreso se realiza en uno de los momentos más críticos en la historia de las juntas de acción comunal pues después de la expedición de la Constitución de 1991 no se habían renovado organismos comunales no obstante que la vigencia de sus directivas era de dos años. Esto se debía al desánimo en que había caído gran parte de la dirigencia y al desmonte de las oficinas públicas de promoción comunal ante la eliminación de los auxilios parlamentarios por la Constitución de 1991. Gracias a las federaciones y a la Confederación, el proceso se mantenía vivo por lo que este Congreso se convirtió en una necesidad inaplazable, más aún cuando se estaba tramitando la primera elección nacional de juntas comunales en un solo día para el 26 de Abril de 1996 proceso concebido por la dirigencia comunal. Anteriormente las juntas se elegían dentro del lapso de  seis meses cuando fueran convocadas las elecciones por sus respectivos dignatarios.

Este Congreso se organizó sin contar con apoyo alguno del Estado, por lo que se solicitó a los delegados llevar carpas para  el alojamiento  en la playa, llevando todo el menaje y víveres para la olla comunal. En efecto muchas delegaciones llegaron bien aprovisionadas pero al ver el Gobierno Nacional que el evento era un hecho con o sin su apoyo, el mismo día de iniciación de deliberaciones garantizó buenos hoteles y en general los costos mínimos de estadía.

De otra parte en este Congreso arrancó el largo proceso hacia la Ley Comunal hoy Ley 743 del año 2002.

Del Octavo al Doce Congreso se realizaron bajo la presidencia de Guillermo A. Cardona Moreno.

Los primeros congresos fueron

Primer Congreso en 1970 en  Bogotá.

Segundo Congreso en 1972 en Cali.

Tercer Congreso en 1972 en Cúcuta.

Cuarto Congreso 1974 en Villavicencio.

Quinto Congreso en 1976 en Barranquilla.

Sexto Congreso en 1979 en Manizales.

Séptimo  Congreso  1981 en Leticia.

Octavo Congreso 1983 en Montería.

Mayor información sobre los congresos comunales hasta 2012  y sus conclusiones las encuentra en el libro “ACCION COMUNAL CINCUENTA AÑOS” de Guillermo A. Cardona Moreno, publicado por la Alcaldía de Bogotá, lo pueden solicitar a gcardonam@gmail.com

4.         Cuarta Etapa: Del resurgimiento o reconstrucción de las Organizaciones Comunales que va desde 1996 hasta la fecha de hoy.

            El 28 de abril de 1.996 es el momento histórico más importante de supervivencia de la acción comunal liderado por la propia organización.  En efecto, cuando muchas instituciones públicas, ONGs y los partidos, creían que las Juntas de Acción Comunal se habían acabado, como habían acabado con muchas organizaciones sindicales en el marco de los propósitos neoliberales de eliminar las organizaciones sociales, la Acción Comunal reaparece de las cenizas.

En un solo día, por primera vez en la historia, se renovaron 39.000 de las cuarenta y dos mil legalmente reconocidas. La mayoría de las restantes se renovaron en los meses siguientes. En el transcurso de este año, cada dos meses se renovaron los organismos de segundo, tercero y cuarto grado, a saber, Asociaciones, Federaciones y Confederación.

Ha sido  una etapa muy difícil para superar  la fuerte cultura de dependencia de los auxilios, de la clase política y del Estado de las juntas de acción comunal, no solamente por ser característica de la etapa anterior sino por que en esta nueva etapa, una vez la propia organización se trata de reconstruir, nuevamente los tentáculos del oportunismo  electorero de los partidos y del Estado extiende sus tentáculos sobre la organización, por lo que se debe seguir luchando tanto contra la cultura de dependencia de la dirigencia como contra  esta manipulación de la clase política y del Estado.         

Numero de juntas.

Según el último o único censo nacional comunal realizado en 1993 existían cerca de 37.000 juntas comunales con menos de un millón y medio de afiliados. Hoy, aunque no existe un censo oficial, nuestros estimativos es que existen más sesenta mil juntas comunales con más de cinco millones de afiliados.

Renovación de dignatarios.

Antes de 1991, por los requisitos relacionados de antigüedad de afiliación para ser dignatario y las dificultades de afiliación, los cuadros directivos eran inamovibles. Hoy, en los organismos de base  cada cuatro años se están renovando más del cincuenta por ciento. El reconocimiento a esta renovación como un hecho positivo no ignora el valor de viejos comunales que mantienen como dogma de fe el farolito comunal en muchos barrios y veredas del País. El éxito depende de la buena armonización entre lo viejo y lo nuevo.

Mujeres, hoy cerca del cincuenta por ciento de los dignatarios comunales de base o en las juntas, son mujeres; este porcentaje no se refleja en los organismos superiores ya por las dificultades de las mujeres para retirarse por varias horas de su hogar dada la aún fuerte incidencia del machismo, ya por la falta de recursos de las mujeres o porque a diferencia de los hombres los destinan a lo básico del hogar y no a estas labores.

Acceso al conocimiento.

Antes de 1991 los dignatarios comunales asistían a una asamblea o reunión  por fuera de su territorio de la junta si existían expectativas de beneficios materiales para las comunidades ya de auxilios o implementos materiales, cemento, tejas, ladrillo, etc.  Hoy la principal expectativa que motiva a los dignatarios comunales para asistir a una reunión o evento por fuera de su territorio es el acceso al conocimiento ya una conferencia, un taller, un foro en que además de adquirir información se puedan expresar.  Se movilizan aún a varias horas de camino con sus propios recursos con esta expectativa, lo que genera gran optimismo por el futuro de la organización pues quien se acerca al conocimiento, está en el camino de los derechos, la convivencia y el desarrollo. “APRENDER A PENSAR ES EMPEZAR A LUCHAR” decía en su  Revista ALTERNATIVA  nuestro Nobel Gabriel García Márquez.  

Legislación propia.

Es durante esta etapa que la acción comunal, por su propia iniciativa se va dotando de una legislación propia a partir de la Ley 743/02

Otras características de esta etapa son:

          La Acción Comunal se va dotando de una teoría propia, representada en unas posiciones características frente a la economía y la política nacional, lo mismo que en los escritos ampliamente difundidos de sus dirigentes.

          Se estabilizan las fechas únicas de elección comunal.

          La Acción Comunal se va convirtiendo en la organización ciudadana que más utiliza los mecanismos constitucionales y legales de participación.

          La Acción Comunal comienza a transitar por los caminos de la Planeación Participativa. Hoy, quienes tienen mayor presencia en los Consejos e Instancias de Planeación territorial como sector social son los dirigentes comunales, más del 32%.

          De esta manera la Acción Comunal va saliendo de su vieja atadura de la arena y el cemento, y se va introduciendo por el camino del conocimiento. Hoy, la organización que más se vincula a los procesos de formación ciudadana y los promueve, es la Acción Comunal.

          La Acción Comunal obtiene ante el Estado colombiano su derecho constitucional de inscribir candidatos a los cargos de elección popular y, poco a poco, comienza a entender que la recuperación de lo común, lo colectivo, lo participativo y lo solidario, pasa por acceder al poder en el marco de los principios comunales.

Congresos Nacionales realizados durante esta etapa

Ø  XVlll CONGRESO NEIVA.25-27 DE  JULIO DE 2003.

Este Congreso fue un momento de celebración porque al fin,  después de siete años de gestión y trabajo se tenía vigente la Ley Comunal o Ley 743. Las deliberaciones giraron principalmente en torno a los proyectos de reglamentación de la Ley, de lo que al final el Ministerio del Interior tomó muy poco, salvo el artículo 32 del Decreto 2350 en cuanto establece que los dignatarios comunales deben certificar por lo menos veinte horas de formación comunal, las que serán acreditadas por el respectivo organismo comunal de grado superior.

Un dirigente inolvidable de este evento fue  JESUS MARIA SILVA, presidente de la Federación Comunal departamental del Huila, quien pocos meses después, en medio de su campaña a la Alcaldía de Acevedo de la que se perfilaba como seguro ganador, fue asesinado por actores armados ilegales. Fue una grave pérdida para el movimiento comunal del departamento del Huila y por supuesto que para el movimiento comunal nacional.

Ø  XlX CONGRESO. VILLAVICENCIO. 4-6  DE DICIEMBRE DE 2004.

Como en todos los Congresos, los temas tratados fueron muy variados y con bastante rigor, sin embargo tal vez que dos temas se destacan a saber un firme compromiso con  lo ambiental para lo cual se avanzó hacia una red nacional ambiental de las organizaciones comunales  y de otra parte el tema de la formación como eje del quehacer de todas las organizaciones comunales del País. Allí se creó la Comisión Pedagógica Nacional y se avanzó en la construcción de la corriente pedagógica nacional, de la cual el programa Formación de Formadores es una parte importante.

Ø  XX. CONGRESO. QUINDIO. 4-7 OCTUBRE DE 2006

 No obstante este rápido recorrido por los Congresos Nacionales de la Acción Comunal, lo mejor es leer sus conclusiones que sin duda son muy enriquecedoras y permiten identificar un ideario popular, si se quiere el más importante ideario popular construido en Colombia para.

Lo más importante de este Congreso fue la primera versión comunal del documento CONPES que diera lugar al CONPES COMUNAL 1061/2010.

Otros congresos

Ø  21 Congreso Montería  2008

Ø  22 Congreso Popayán 2010

Ø  24 Congreso Medellín  2014



Ø  24 Congreso Medellín  2014

Ø  25 Congreso San Andrés 2016

Ø  26 Congreso de Popayán 2017

PRESIDENTES NACIONALES

1982.1985. HUMBERTO ALCARAZ de Antioquia  Coordinador de  la Comisión Nacional de Seguimiento.

1985-1988.RAFAEL SANCHEZ LUGO de Córdoba. Coordinador de la Comisión Nacional Coordinadora Comunal.

1988-1990.SORANI QUICENO de Risaralda. Coordinadora de la Comisión Nacional Comunal.

1990-1993. JUAN DE DIOS PUERTA, de Risaralda. Presidente de la Confederación Nacional Comunal.

1993-1994.GUILLERMO A. CARDONA MORENO. Nacido en el departamento del Huila pero en representación de  Bogotá,  Presidente interino de la Confederación Nacional Comunal.

1994-2002. GUILLERMO A. CARDONA MORENO. Nacido en el departamento del Huila pero en representación de  Bogotá, Presidente en propiedad de la Confederación Nacional de Acción Comunal.

2003. ISABEL CRISTINA PEREZ del Valle. Presidenta de la Confederación Nacional Comunal.

2004. LUS ESTELA ROMERO de Cundinamarca. Presidenta de la Confederación Nacional Comunal.

2005-2008.JORGE ENRRIQUE BOSA ARIAS, del Meta. Presidente de la Confederación Nacional de Acción Comunal.

2008-2016 NAIMEN EMIRO MARTÍNEZ, de Valledupar, Presidente de la Confederacion Nacional Comunal

2016-2020 CEFERINO MOSQUERA del Valle Presidente de la Confederacion Nacional Comunal


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