miércoles, 29 de octubre de 2014

El papel de la confianza y la reciprocidad en la cooperación

Tomado de: http://racionalidadltda.wordpress.com/2014/10/29/el-papel-de-la-confianza-y-la-reciprocidad-en-la-cooperacion/

El papel de la confianza y la reciprocidad en la cooperación

847
Dennisse Bautista
Los niveles de cooperación pueden explicarse con facilidad cuando se analizan personas que tiene algún grado de parentesco. En concordancia con Dawkins; Axelrod y Hamilton  (1976; 1981; citados por Acedo y Gomila, 2013) la observación de la realidad muestra que cuando una persona tiene algún inconveniente y requiere ayuda, los primeros en ofrecérsela serán sus familiares y luego sus amigos más cercanos. Teniendo en cuenta los genes que comparten los organismos es posible argumentar con pulcritud los comportamientos cooperativos. Esto también se comprueba al recordar la cooperación y altruismo en el seno de algunas sociedades de insectos. Sin embargo, esto es solo un dato curioso, pues el presente texto pretende en particular analizar la cooperación entre seres humanos.
El reto para los estudios sobre este tipo de comportamiento radica en los casos donde no está garantizado el parentesco o proximidad, para ello es necesario determinar los mecanismos mediadores que incrementan o disminuyen la cooperación.  En el caso de los seres humanos dichos mecanismos se relacionan con la esfera psicológica. De ahí que Acedo y Gomila (2013) se plantean la siguiente pregunta: ¿Cuál factor hace que personas que no son parientes asuman conductas de cooperación?
Según Trivers (1971; citado por Acedo y Gomila 2013) la respuesta a la cuestión es la reciprocidad; se supone que quien recibe algún tipo de favor termina comportándose de la misma manera con quien lo ayudó: haciéndole un favor. Los autores resaltan que este tipo de cooperación se despliega en un periodo de tiempo indeterminado, pues no se sabe en qué momento la persona que cooperó en el pasado pueda necesitar ayuda de aquel a quien ayudó, pero sabe que en el momento en que ocurra va a tener a esa persona dispuesta a cooperarle. De esta forma se configura una relación donde la mutua cooperación es una estrategia favorable que puede extenderse a largo plazo, sin embargo, se fundamenta en la reciprocidad directa, esto es, bajo la premisa de “ojo por ojo”.
Para que una relación o sociedad se fundamente en la cooperación y reciprocidad, según Trivers, es importante considerar algunos mecanismos psicológicos, por ejemplo: reconocimiento de la individualidad del otro,  memoria del balance (quién debe algo, qué y a quién),  detección de tramposos u oportunistas, entre otros.
Se tiene hasta acá que la reciprocidad directa es un factor que posibilita acciones cooperadoras entre dos personas. No obstante, la reciprocidad indirecta no supone una compensación por parte de la misma persona ayudada, por lo cual la cooperación que se da entre “extraños” (personas que no han interactuado antes o que no interactúan más de una vez) requiere otro tipo de justificación.
Ante este problema se conoce la hipótesis del altruismo fuerte, pero Acedo y Gomila (2013) la descartan ya que es poco plausible que la cooperación social sea el resultado de que todas las personas estén alertas a castigar a quienes no cooperen con terceros, ya que esto los haría incurrir en costos y habría quienes aun siendo responsables de castigar a no cooperadores quieran evitar dicho costo haciendo que otros asuman su parte de carga (oportunismo).
Dado lo anterior, la mejor alternativa para que un individuo castigue a alguien que no cooperó con un tercero es evitar establecer una interacción con él, siendo así, no incurre en costos considerables, antes al contrario, se salva de ser defraudado. En este caso la conducta de quien castiga debe evaluarse no solo como reciprocidad indirecta sino como la decisión racional de no confiar en alguien que no es digno de confianza. De otra parte, si se sabe que alguna persona ha cooperado en el pasado muchos querrán colaborarle si requiere ayuda, o si deciden interactuar con ella lo harán confiando en que ha sabido perpetuar su comportamiento cooperador.
“Esta apreciación sugiere que la confianza supone un elemento mediador útil en la explicación de la cooperación humana. Y al mismo tiempo, sugiere la necesidad de explicar cómo pudieron emerger estas relaciones de confianza de las que parece depender efectivamente la vida social”. (Acedo y Gomila, 2013, p. 225)
En conclusión, desde una perspectiva más real, se sabe que una persona no interactúa siempre con las mismas personas, sino que el sistema social necesariamente la hace involucrarse con muchas más personas en su entorno, entonces la decisión de confiar o no confiar puede en cierto grado explicar la cooperación en un contexto más amplio, mientras la reciprocidad directa la explica en un contexto reducido que da pie a la mencionada premisa de “ojo por ojo”.
Bibliografía
Acedo, C. y Gomila, A. (2013). Confianza y cooperación. Una perspectiva evolutiva. Contrastes. Revista Internacional de Filosofía, pp. 221-238. ISSN: 1136-9922.

No hay comentarios:

Publicar un comentario